Me gustan las tortugas que hay en Atocha. La actitud presumida y arrogante que tienen en su estanque. Ignorantes y felices de serlo. ¿Sabrán que su charca es de mentira?, ¿que no es casualidad que el grado de humedad y la temperatura siempre sean constantes?.
No sé, ellas parecen tan felices, nadando y devolviendo la mirada a los risueños turistas. En realidad las envidio, si yo tuviese un caparazón también me subiría a lo alto de una piedra a tomar el sol cuando me apeteciese...
RyC
2 Comments:
No ... ahora ya no podré apartar de mí mente esa imagen y te veré siempre con un gran caparazón ... y esa sonrisa tan tuya ... justo ahí detrás de tu monitor ... como si todos estuviéramos en esa misma charca … día tras día ...
Por cierto cada cuanto les cambiaran el agua …?
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javier, at 6:42 p. m.
No es preciso tener un caparazón para estar al sol rascandose la tripa, basta con tener un rato y algo de sol, los turistas son algo opcional, por Teruel son casi bichos raros.
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El agrícola enmascarado, at 7:57 p. m.
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